He seguido con interés todas las informaciones que hemos recibido tanto por prensa escrita, radio o televisión del “show” montados por los socialistas para elegir a su secretario general y la verdad que uno que en alguna ocasión ha defendido las posturas de gobierno de los socialistas, he sentido un profundo arrepentimiento y vergüenza de haberlo hecho.
Las razones para sentir esta vergüenza es ver cómo y de qué manera tan miserable puede un partido desquebrajarse y convertirse en una disputa de poderes, en la que los únicos intereses es tener un líder que les represente pero que realmente no tiene fórmula alguna para poder hacer una oposición honrada y valiente ante las dramáticas y exigentes medidas que el Partido Popular tendrá que realizar los próximos meses.
Chacón y Rubalcaba, han conseguido lo último que un partido de izquierdas puede realizar. Que se hable de sus siglas antes de los intereses sociales y en ningún momento he oído a ninguno de los candidatos una solo idea, una sola palabra, en la que dieran un poco de esperanza a aquellos que aún piensa que hay una solución a tanta lacra de crisis.
Ustedes me dirán que podemos esperar de dos candidatos que han sido co-participes de la situación en que nos encontramos, puesto que han pertenecido al anterior gobierno. Mi respuesta ante esto es que no importa si alguien ha estado en una lucha que ha perdido si es suficientemente valiente para levantarse del porrazo y empezar de nuevo otro combate, pero en este caso no es así. Ambos siguen la misma postura, no se presentan para aportar ideas, se presentan para llevar una “jefatura” fracturada que carece de ideas, que tiene una escasa credibilidad ante la ciudadanía española y que son incapaces de aceptar que su tiempo como políticos además de un fracaso ya no tiene razón de ser.
Cuando alguien se considera un “jefe” tiene la gran probabilidad de fracasar en su empeño, cuando es nombrado “líder” está aceptando que es el primero que tiene que trabajar, porque sus ideas y su sacrificio será el que transmita al resto de sus afiliados y ni Chacón, ni Rubalcaba presentan el perfil de lideres.
Han sido dos marionetas que se han movido al antojo de Zapatero y que han acabado como hemos visto. Mendigando votos por doquier con los afiliados socialistas con el fin de que al final se lleven otros ocho años en la política encabezando una oposición que ya no podrá engañarnos nunca más. Lo más sensato es que nuevos socialistas hubieran presentando sus candidaturas, pero al parecer en el PSOE no hay valientes que estén dispuestos a dar la cara
El PSOE está fracturado y las consecuencias las veremos a la larga, porque hay uno de ellos que está muy cabreado por no poder emitir su voto, Alfonso Guerra y ese se gasta muy mala leche.
No os extrañéis que el mismísimo Guerra sea quien reviente del todo al partido en breve.
Tiempo al tiempo.
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